Y los reptiles suspiran mientras una gigante lágrima ennegrecida y llena de azufre por haber solidificado
lava del mismísimo infierno se desparrama sobre los polos.
Y los malvados sonríen mientras algunas ánimas un poco
presurosas pero con imprescindible y perspicaz dominio de la paciencia rememoran
insoslayable camino.
Como se esmeran en derribarnos.Pero quién pudiera
creer, cuando se arrima una cálida lagrima ensordecedora, sangrando de costado
a prisa y sin un pero de conflicto la sonrisa de la victoria.
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